skip to main |
skip to sidebar

De no ser por las bandas británicas y norteamericanas, en su gran mayoría, el rock contemporáneo hace mucho hubiese claudicado al inefable mercantilismo de fácil consumo masivo. Ahí están las inexplicables estrellas de Disney que perpetran las radios en desmedro de la buena música.En nuestro país, emisoras como doble nueve, son un oasis en medio de estaciones al servicio de géneros que ya cansan por lo repetitivo de sus melodías. Agrupaciones que lejos de innovar, explotan hasta el cansancio la mágica receta que los hará célebres, en sus raudos minutos de efímera fama.Por fortuna la web nos permite acceder a radios que no sólo se limitan a pasar añejas canciones de corte clásico, e incluso apuestan por nuevas agrupaciones que perpetúan la vigencia del rock y el pop.Precisamente gracias a una de esas radios (http://www.absolutextreme.co.uk/), es que descubrí a mediados del año pasado, una agrupación que al volverla a escuchar estos contemporáneos días, parecieran tan frescas y novedosas como si recién estrenaran discográfica producción.“Kings of leon” es una agrupación estadounidense, formada a inicios del nuevo milenio que a la fecha tiene publicada 4 discos de estudio. No en vano telonean a grandes como U2, Peral Jam o al mismísimo Bob Dylan.Cuando escuché “Because the times” (2007), reconocí de inmediato lo novedoso de su propuesta; al extremo de escuchar de un tirón tan repentino hallazgo.Por supuesto su siguiente producción “Only by nigth” (2008), no hizo más que confirmarnos la sugestiva impresión auditiva, convirtiéndonos de inmediato en moderado seguidor de la banda originarios de Nashville.Integrado por los tres hermanos Followill (aprendan Jonas) y un primo cercano, tienen la característica de ser enérgicos pero no bulliciosos; acompasados pero no exageradamente melosos. La conjugación de guitarras le da esa melodía tan pegadiza, explicación de lo adictivo que puede volverse su música, si lo escuchas con detenimiento y sin anticipado prejuicio.“Fans”, “On call”, “Be somebody”, “Sex of fire” y por supuesto la fabulosa “Camaro”, sin olvidarnos de la melancólica “Reverly”, son sólo algunas de las canciones que hacen que “Because the times” y “Only by night” sea considerada esencial música de obligatorio acompañamiento, en mis atribulados días.Disculpas por no poner muestras de sus canciones, en gran parte a que por ahí viene circulando la noticia de que Apdayc, se manifiesta amenazando con recaudar monetaria cobranza por música subida a todo cuanto bloggero se atreva.
Unforgiven, estrenada en 1992 y dirigida por Clint Eastwood es una película que a mi entender tiene dos principales virtudes: reinventar nuevamente el alicaído género western (“Dance with Wolves” es otra de ellas) y mostrarnos la maestría que ya irradiaba Eastwood como director.Los actores son todos de primer nivel, destacando sin duda el cruel “Little Bill”, interpretado magistralmente por Gene Hackman, quien ganó el Óscar de Mejor Actor de Reparto. Además “Unforgiven” se llevó 3 premios Óscar (incluyendo Mejor Película y Mejor Director). Todo un clásico de la década de los 90’s.William Munny, ranchero sin atisbos de próspera vida, se la pasa luchando honradamente por sacar adelante a sus hijos, con mucho esfuerzo y poca fortuna. El recuerdo de su esposa, muerta hace pocos años atrás, es constante y quien guía su ajetreada vida y quien alguna vez redimió a personaje tan siniestro.La repentina oportunidad de mejorar las cosas se presenta cuando el joven Schofield Kid, reaviva su oscuro pasado, y le propone matar a dos hombres que desfiguraron a una prostituta y cobrar la recompensa ofrecida.Pese a un rechazo inicial, la idea de una mejora económica tan valorada, hace declinar su negativa inicial, con la no negociable condición de incluir a su viejo amigo Logan en el trabajo. Para ello tendrán que enfrentarse con el cruel “Little Bill”, desalmado sheriff, quien mantiene el orden en Big Whiskey, escarmentando a todo aquel que infringe la ley. A lo largo de la larga cabalgata, veremos como afloran sentimientos y personalidades de seres tan diversos. El desmoronamiento de unos y el sombrío florecimiento de otros, así como una falacia en la que los héroes son tan efímeros como el apresurado amor en una acalorada alcoba.Los escenarios son sencillos y creíbles; la escena en la que el mal emerge, mientras la lluvia la acompaña en su pausado transitar, en su inexorable paso para concluir lo empezado, sencillamente es una vorágine de muerte y violencia.Noten los créditos finales, evitando salir corriendo, cuando la película ha concluido; ese agradecimiento personal del director a dos grandes del Spaghetti Western. Quien más que Eastwood y su peculiar habilidad.
Jean Luc Godard es tan trasgresor y contemporáneo que aún hoy su bien ganada reputación y fama le precede.
Siempre se nombra a Godard: su calidad en el arte cinematográfico, esa renuencia al clásico trama lineal argumental de la historia es tan evidente y a la vez tan natural, que lejos de hastiar, entusiasma.
“Sympathy for the Devil” o “One plus one” como es conocida en Europa, es un documental dirigida por Godard, en la que se pretende narrar visualmente el proceso creativo de una canción; desde los acordes iniciales y las primitivas versiones, pasando por la experimentación de nuevos ritmos que finalmente van a desembocar en una canción efectiva y poderosa con el sello de lo clásico y muy bien logrado.
Los Rolling Stones grabarían “Sympathy for the Devil” para su álbum “Begars Banquet” de 1968, año que supuso una serie de sucesos sociales que llegaría a su éxtasis al año siguiente. Jagger, entonces inmerso en lecturas de filosofía y poesía (parece que ahora sus textos de cabecera son libros de marketing y negocios), nos legaría una obra maestra, no sólo por el contenido de sus letras, que capturan de manera fantástica las confesiones de un personaje que antes de brindarnos su nombre, prefiere enumerarnos sus infames proezas; letras que combinan fantásticamente con los ritmos de samba, que lejos de restarle tonalidad, es precisamente la clave para la calidad lograda.
“One plus one” no es un clásico documental; Godard, intercala escenas de carácter contestario de grupos diversos, militantes de panteras negras por ejemplo, predicando la militancia política que exige vehemente cambios radicales. Una voz en off lee una novela de suspenso donde sus protagonistas son personalidades representativos de esos interesantes días, mientras un personaje andrógino se encarga de adornar con graffitis, paredes y todo cuanto le ofrezca posibilidad de expresión. Sin embargo la entrevista cuya respuestas sólo admite sencillos monosílabos de afirmación o negación son lo más logrado a mi modesto entender, y por supuesto, sin olvidarnos lo fantástico que fueron los Rolling Stones como exponentes de una corriente que aún hoy no fenece.
Aquellos días, los Rolling Stones, eran la respuesta al sistema intransigente del “American Life” que tanto se rechazaba, por lo que son marco perfecto para la sello de rebeldía que Godard requería para expresar sus puntos de vista.
Lejos de ser experimento audiovisual, se ensamblan perfectamente, aún cuando ilusoriamente no tengan nada en común esas secuencias intercaladas. Eso si, se requiere de mucho conocimiento de los sucesos que mundiales de esos años para no salir rehuyendo a mitad de la función sin atisbo de que se está degustando.
Están advertidos y sólo resta disfrutarlo.
Le doy vueltas al asunto, lo vuelvo a pensar. No me decido aún; quizá en la tarde, mejor mañana cuando sean las doce y las campanas anuncien su repicar.
Es inevitable, pero debo ir al fotógrafo y pedir que me capture en su digital cámara, pagar el recibo y recibir a cambio media docena de fotos pasaporte. Algo que no demandará más de treinta minutos de un día habitual.
El expediente administrativo lo exige, la voluntad es endeble y el proceso tiene fecha de expiración.
No recuerdo cuando adquirí tan extraña fobia, trato de encontrar el nombre científico, no obtengo satisfactorio resultado; al contrario estos contemporáneos días, el hi5, el facebook y demás, exigen fotos al por mayor, incluso sin asidero y contemplación. Alguna vez colgué fotos mías en el hi5, pero no me sentía a gusto, no pasó mucho antes de eliminar mi cuenta, al final sólo el blog.
Sin embargo, hay situaciones que son ineludibles: un almuerzo de camaradería, una ocasión especial en el trabajo, una jubilosa reunión familiar, un involuntario descuido y salir fotografiado, que se puede hacer, a lo mejor paciente resignación.
Antiguamente la gente temía fotografiarse, pensaban que su alma quedaba prisionera, huían de ellas en tropel, tiempo aquellos; de ser ahora la situación, no ebiera andar preocupado. Pero tenían razón, miro fotos de una conocida amiga, puede notarse como las fotos de la fiesta del año pasado son tan disímiles al de este año. Se le ve un poco más madura, sin esa frescura que pareciera, misteriosamente, impresa ahí. Sin posibilidad de recuperar lo perdido.
A lo mejor, las fotos nos roban esa frescura, algo así como un desgaste, cual tributo necesario por cada vista que la cámara exige, y nosotros, despreocupados, quizá por la opulencia, la aceptamos sin rechistar.
Me sorprenden mis amigos cuando aprovechan de sus celulares, cada vez con mayor resolución en sus fotografías, posar sin mayor preocupación. Lo hacen con total naturalidad. Unas veces serios, otras, sonriendo por algo ocurrente que alguien articuló.
Antaño las fotos eran artísticas, en blanco y negro, requerían cierta magia por parte del fotógrafo para captar el mejor enfoque. Aún conservo, lo que un extraviado amor adolescente me heredó. Valía la pena el esfuerzo pues si perdías algo, a cambio, recibías una pequeña obra de arte de reducida dimensión, tamaño carné le llaman aún hoy.
No queda otra, reviso el bolsillo y compruebo que tengo el dinero necesario para tan inexcusable ocasión. Llevó la foto del año pasado, tamaño pasaporte para variar, con la vana esperanza de que la puedan volver a imprimir. A caso la tecnología lo permitiera sin presunción de notoria diferencia abismal.
Ir por unas fotos al centro comercial; el año pasado, no estuvo tan mal. Llevo el usb, a lo mejor la económica propuesta por la foto digital no sea desdeñada con facilidad.
Paciencia, le doy vueltas al asunto, lo vuelvo a pensar.
0 comentarios:
Publicar un comentario