¿Qué sucedería si un desertor ruso aterrizara de emergencia en territorio soviético?
Basada en una periodo nada álgido de la guerra fría, Noches de Sol (White Nights) narra la odisea de un famoso bailarín de ballet ruso, por huir nuevamente de territorio soviético. Para ello sólo podrá contar con la ayuda de un exiliado norteamericano.
Por supuesto, estos contemporáneos días, no se comprenda el significado que ello pudiera representar si tenemos en cuenta que la Rusia comunista ya no existe y quizá el término “Guerra Fría” sólo sea histórico evento.
Las actuaciones de Baryshnikov y Hines son sensacionales. Disfrutar de las secuencias de baile, es lo mejor de la película; jamás desentona con el argumento de un film que se supone de suspenso político.
La canción “Say You Say Me" de Lionel Richie contribuye con el toque de encanto. La película debe en gran parte a la acogida de esta canción (la otra es "Separate Lives" de Phil Collins).
Ahora cada vez que suspires cuando escuches “Say You Say Me", ansía la suerte de disfrutar de este maravilloso film.
Cover: estos días globalizados, todos entendemos lo que significa. Pese a que la empleemos incorrectamente; debiera quizá, empezar este post con el término “Versionar”, pero seamos sinceros, está más extendido el término inglés, que la acepción castellana.
Por supuesto, el objetivo de este post no es aclarar la diferencia entre el término “Cover” y el de “Versionar”. La razón sincera es que escuché una de mis canciones favoritas, “versionada” por un artista del que no sabía excepto por el linaje de su cercano ancestro, más que por su genialidad musical.
Drive de The Cars, es una de esas canciones que siempre tendrán un extraño efecto en mí. No porque me recuerde a alguna fémina en particular o a un extraviado amor de un sinuoso pasado. Al contrario, es una de esas canciones que disfruto por su melancólica armonía, por sus letras tan fatalistas, y por supuesto lo bien que está hecha, algo que se nota a menos estos contemporáneos días.
Ya ni recuerdo cuando la escuché por vez primera; quizá en mi feliz niñez, cuando un tío materno escuchaba en su estéreo allá por la lejana década de los 80’s. A lo mejor, en la etapa de la adolescencia, cuando estaban de moda los pubs y lo emitían en grandes televisores, condenados ahora a la inevitable extinción, entre copas y nocturnas compañías. No lo sé. Lo único cierto, es que es una de esas canciones esenciales que nunca falta en mi celular y no me hastío de escucharlo, eso sí, respetando el derecho de los demás gracias a los personales auriculares que nos aíslan de todo negativo comentario.
Este cover la oí en la película “50 first dates”, en una de sus escenas; me pareció simpática la mezcla de imagen y sonido, pero no pasó de ahí. Fue necesaria la mágica combinación de un sábado que aún no termina, acompañado de esa lluvia que no es dañina y sólo atenúa el frío. Por supuesto escucharlo en la radio, radio en internet, pues las radios huamanguinas hace mucho se olvidaron de la buena música en su programación por estar al servicio de lo que la gusta a la mayoría.
Recién ahí me dio la curiosidad por saber quien la interpretaba; gracias a google y a youtube, lo conseguí. Por supuesto nunca supera a la versión original, pero sí que le da un nuevo matiz. Existe otro cover de Deftones, pero no pasa nada, al menos para mí.
Imagino que “Glee” la versionará; cuando eso suceda espero que lo hagan bien.
Lo confieso, el fútbol (delirio de multitudes, le dicen) no me atrae para nada. Nada de nada.
La final del Mundial Alemania 2006, me la pase ebrio, horas antes que se iniciase el partido y no precisamente por causa relacionada a ella.
Recientemente la final de Sudafrica 2010, me la pasé releyendo “Viaje al centro de la Tierra”. Y ambas, lo admito sin remordimiento, las disfruté más que estar pegado a la televisión y sus “electrizantes” momentos finales.
Al principio, supuse que la historia era ficticia (se toman escenas de la película “Der Untergang”) y luego al leer el blog de Heduardo (http://heduardo.blogspot.com/) me llevé una gran sorpresa.
Cortesía de mi buen amigo el dr. imagen, quien tuvo la gentileza de facilitarme esa fabulosa novela de Vargas Llosa “Conversación en la catedral” pude por fin conocer al no menos famoso Zavalita. Por supuesto me quité el mal sabor que me supuso “Travesuras de la niña mala”.
Constantemente oía mencionar esa perenne y lapidaria frase que hace tanto nos corroe y nos indigna a todos los peruanos ¿Cuándo se jodió el Perú? Recién ahora desentrañé la historia del inconforme Santiago y pude por fin comprender no sólo por que se jodió el Perú, si no que también, por qué seguimos jodidos.
Ambientada en la dictadura del general Odría, la novela nos presenta personajes variados, que poco a poco van convergiendo, en un continuo intermisión de diálogos e imágenes tan diversas de una época que a más de uno parecerá demasiado familiar (¿acaso no tuvimos un Cayo Bermúdez en el reciente régimen defenestrado?). Un dictador omnipresente sólo por las continuas conversaciones de sus subordinados y la siempre elitista cúpula que trata de obtener el máximo provecho de la situación y si ésta no colabora, la conspiración no genera molestoso rechazo.
Son varios los estratos sociales reflejados en la amena narración, desde la acomodada sociedad miraflorina de la década de los 50’s hasta personajes humildes de las siempre relegadas provincias que buscan un prometedor futuro. Santiago, proveniente de una acomodad situación económica, renuncia voluntariamente a sus posibilidades de estudiar en la Universidad Católica y se decide por la estatal Universidad de San Marcos. Su interior lucha por negar su clase social, lo llevará por situaciones tan diversas, desde principiante militante comunista a redactor de un periódico local. A través de él conoceremos una singularidad de personajes, que como ya mencionamos, nos irán encausando en una historia con un sorprendente final.
Es una novela atemporal, pese a ser publicada en 1969, que refleja lo singular y complejo de la sociedad peruana, ajeno a personajes correctamente morales, mas bien luchando por sobrevivir en una sociedad en la que todo se vale por sobrevivir. El encuentro entre Santiago y Ambrosio, sirve de plataforma para repasar esos militares días, así como poco a poco irá descifrando actitudes que más que una sincera justificación requieren de una paciente comprensión.
“Conversación en la Catedral” es una de las mejores obras de Vargas Llosa, a mi profano entender; pese a situarse en la coyuntura dictatorial peruana, no por ello deja de ser universal. Su voluminosidad (casi 500 hojas) no es impedimento para anhelar continuar con la página siguiente, pues su virtud es generar más que un repentino interés, un adictivo gusto por la lectura.
Los hermanos Baxter (el económicamente estable Hank y el singular Jacob) en compañía de un mutuo amigo, intempestivamente descubren una fortuna de dinero en billetes de 100 dólares, en un avión caído cubierto por el alba nieve. Luego de la inicial duda acuerdan ser prudentes, aguardar y repartirse el dinero en partes iguales si nadie los reclama.
La naciente avaricia dará paso a una serie de violentos crímenes que se desatarán como una vorágine de imprevistos sucesos, en parte inducida por las decisiones de la calculadora y fría esposa del ambivalente e irresoluto Hank. Con un final que a más de uno, estoy seguro, sorprenderá.
“A simple plan” de Sam Raimi, con esta sencilla premisa nos muestra cómo la codicia consume los lazos amicales y fraternos en un paisaje donde la nieve es predominante en su totalidad. Las imprudencias los afecta por igual, complicado de por si su compleja situación, sembrando en ellos la desconfianza, la angustia por saberse descubiertos y el temor a una condena por una decisión, quizá, mal elegida.
El sueño americano, ese deseo de ser felices, aún así el dinero no sea segura garantía (aunque bien la disimule) será el vehemente impulso para las impensables ideas y acciones que los llevará por insospechados trayectos de imposible retorno.
Los personajes son bien representados, meritorio es la trasformación de Billy Bob Thorton en su papel de Jacob, un empedernido desempleado y a veces alcohólico, del que es imposible esperar algo bueno, que sin embargo, será el más afectado y el más reflexivo a lo largo de esta simple historia. Por supuesto Bridget Fonda, en el papel de la esposa de Hank, evoluciona hasta convertirse en un ser frío y ambicioso con la única finalidad de apropiarse a toda costa del misterioso y abundante dinero.
Pese a que los actores son conocidas caras de Hollywood, ello no debe generar prejuicios, al contrario, le brinda solidez a la historia en una perdida provincia americana. El suspenso está bien logrado, esas continuas apariciones de negros cuervos no hacen más que acentuar y recordar las continuas desgracias que se desatan a lo largo de la película. Por supuesto las escenas pese a tener un ápice de violencia, son momentáneos y ajenas a lo sensacionalista, dando la impresión de que la nieve lo oculta y lo perdona todo.
En un anterior post indicamos el procedimiento para interactuar con archivos iso, para ello nos valíamos del nero. Debido a un reciente comentario, proponemos una manera muy sencilla de extraer este tipo de archivos, empleando para ello el Winrar.
Ingresar al programa Winrar.
Seleccionar Opciones.
Configuración.
Integración.
En la opción “Asociar Winrar con” activar la opción ISO.
Revisar nuevamente el archivo y notará que cambió el icono del archivo, haciendo la extracción del archivo más sencilla y evitando desperdiciar un DVD.
Se infectó el Messenger. Llegaron unos primos de visita y lo primero que hicieron fue abrir su msn. Hasta ahí todo normal. Ya en la nocturna revisión de mis mails noté algo peculiar: emergían ventanas de conversación y enviaban supuestos mensajes a todos mis contactos. Supe que el msn estaba infectado. Recurrí al antivirus, aunque no me quejo de esas fabulosa herramienta de protección, esta vez no pudo con esos fastidiosos virus específicos.
Recorrí desesperado a los sabios consejos de google, y encontré muchas sugerencias: desde programas de pago hasta de uso libre. La mayoría eran nulos. Pensé quizá en formatear la máquina, o restaurar la imagen, pero ello requería de tiempo, tiempo del cual no disponía.
Ya cansado me animé a probar el msnvirus remover, un programa de distribución libre y de fluida actualizaciones, que de preferencia debe ser activado en modo seguro, aunque en mi particular caso, en modo normal barrió con el inoportuno virus, con la única molestia de reiniciar la máquina.
Santo remedio. El virus había sido exitosamente removido. La algarabía era notoria. Las virtuales comunicaciones retornaban a su normal cauce.
Por supuesto que ahí dejo el link para su descarga; innegablemente debe ser usado bajo su exclusiva responsabilidad. Aunque en casos desesperados, cualquier sugerencia es bienvenida.
Si bien es una foránea tradición, Halloween ya ha impregnado su imparable influjo a la sociedad peruana, en especial en la leal Huamanga. Así que se ha vuelto costumbre ver el 31 de octubre de estos recientes años, a cándidos niños disfrazados con vistosos disfraces deambulando como contemporáneos zombies al acecho de empalagosas golosinas y dulces. Quizá lo único aterrante, en estas actuales circunstancias, sean los escandalosos precios para los alicaídos bolsillos de los resignados progenitores.
Sin embargo estas festividades tiene aspectos positivos: el ciclo de películas de terror por ejemplo, que nos permite apreciar la calidad de este género, que nos embebe de una corriente de generalizado espanto. O a lo mejor redescubrir la literatura del excepcional Edgar Allan Poe, que se ha vuelto un referente para estas espeluznantes fechas.
Por supuesto no podemos dejar de mencionar la música, que apela a una temática diversa, en la que los compositores e intérpretes aportan con su granito de arena.
Navegando en la web, me topé con una simpática página, cuya mayor virtud consiste en presentar un recopilatorio de canciones de diversos artistas que giran en torno a esta americana fiesta. No es la primera vez, esta es su sexta entrega. Lo más curioso es que esta página, como un ente de entretumbas sólo estará vigente hasta el 1 de noviembre, para resucitar nuevamente en las cercanías del próximo halloween, merced quizá a ese Van Helsing moderno que son los derechos de autor.
A descargar y disfrutar de estas personalizadas recopilaciones que ya están advertidos.
“Zulú” evoca a una misteriosa tribu africana; en el peor de los casos una película de la década de los 60’s protagonizada por Michael Caine. Sin embargo ello no deja de ser dato trivial o a lo mejor, conocimiento frugal. Hasta hoy.
Recientemente me entero que “Zulu” es el alias de un antiguo músico peruano de la fabulosa y trunca generación de músicos de la década de los 70’s. (Abortados chauvinistamente por la dictadura de Velasco).
Coetáneo e incluso miembro de grupos de renombre como los “Trafic Sounds”, “Los Shain’s”; Zulu es toda una leyenda. No sólo por la calidad de sus temas si no también por ese mito urbano que fue su repentina y sorprendente desaparición del mundo musical y de la extravagante farándula limeña. Me atrevería a decir que fue tragado por un agujero negro o algo así, de no ser por que se le solía ver, dando vueltas por ahí, de cuando en cuando. “No sólo me retiré de la música, sino realmente me esfumé” afirma él.
Escuchar “Cariño grande” es espectacular. Tanto así que la repito una y otra vez, hasta que lo oídos ya no dan para más. Su hoy mítico LP “Zulu” (1974) es difícil de conseguir. El álbum es variado en cuanto a géneros y excelente en el aspecto instrumental y coral, de lo mejor que he escuchado en años. Auscultarla en su totalidad, nos deja intrigados por lo que pudo ser y lo que no fue. Está de más decir que la letra es otro punto a favor, demostrando que no sólo un buen ritmo es necesario. ¿Qué motiva la renuncia voluntaria de una prometedora carrera musical que atisbaba no sólo calidad sino entrega sincera a lo que se prometía? La respuesta en su simpático blog que da más pista acerca de su temprano retiro de los escenarios musicales http://zulumakeba.blogspot.com/, así como la posibilidad de escuchar y descargar su ya legendaria música.
“Abbey Road” es una de las portadas más famosas (y una de las más parodiadas) de la historia de la música rock de todos los tiempos (quizá sólo superada por esa fabulosa mixtura que significó el “Sgt. Pepper’s Lonely Club Band”).
Muchos fans de la banda afirman que es pletórico en simbologías y mensajes ocultos, en la mayoría de los casos, ven lo que desean ver. Sin embargo, hay algo de cierto en afirmar que la iconografía representa un cortejo fúnebre, quizá atizando más el fuego de la controversia de que Paul había muerto años atrás.
Aunque cronológicamente fue “Let it Be” el último álbum en ser publicado, lo cierto es que “Abbey Road” fue su último trabajo como grupo. Atrás habían quedado los días del binomio Lennon-Mc Cartney; este disco nos muestra la maestría alcanzada por Harrison como ya un consumado compositor (Somethig, Here comes the sun). Starkey firma una de las canciones (Octopus Garden) que no desmerecen su participación en este disco.
Los antaños fab-four, bajo la batuta de George Martin, quizá sabedores de que ya no existe remota posibilidad de armonía grupal, hacen un último esfuerzo, para legarnos uno de los álbumes muy bien logrados en la historia de la música. Su lado B, es una joya por la forma de magistralmente agrupar canciones a medio hacer que nunca llegaron a concluirse.
Este año se celebran cuarenta años, de esa mítica portada, que fue más fruto de la improvisación que de un elaborado trabajo fotográfico. Sólo se registraron 6 tomas, inmortalizando en ellas, la calle de la misma denominación de la rancia Londres.
Aún hoy conservo en mi dormitorio, un afiche de esa portada y aunque ando algo disconforme por no poder conseguir un respetable póster del “Sgt. Pepper”, es el “Abbey Road” paliativo perfecto.
Navegando por la web estos inciertos días, pude encontrar una colección de Paul McCartney y sus mejores canciones, en su etapa solista. Un Greates Hits que agrupa lo mejor de su cuantiosa producción, más allá de lo que logró como parte esencial de ese súper grupo que fueron los Beatles.
Son aproximadamente 80 canciones las que forman parte de esta compilación. Ideal para quien desea conocer el posterior trabajo del ex Beatle.
Las canciones de McCartney tienen ese sello indeleble de la pegajosa melodía y la voz muy bien cultivada, así como una natural combinación con instrumentos muy distintos a la guitarra y a la batería.
Sin duda recomiendo el volumen I, que es más ambiciosa en cuanto a propuesta y calidad. Con ello no quiero desmerecer el otro volumen, que también tiene lo suyo.
Disfrutar de canciones como Jet, Live and Let die, Let em in, Mrs Vanderbilt o la fabulosa Maybe Im Amazed, que se puede escuchar en un vegetariano capítulo de los Simpson, asegura amplificar el volumen y disfrutar sin remordimiento alguno. Pues quiérase o no, estamos ante un grande. Que a diferencia del magullado Jagger, antepone la calidad a lo comercial.
Mis favoritas, por ese particular sonido, Uncle Albert/Admiral Halsey y Too Many People, que no requiere mayor reseña.
Un agradecimiento a Sefarad por postear semejante tesoro. Lo que si es necesario, absoluta paciencia en la descarga por la ya lenta velocidad que speedy nos pretende acostmbrarnos.
Cuantiosas son las películas que se han hecho sobre Billy the Kid; personaje histórico del Far West norteamericano del siglo XIX.
“Pat Garrett & Billy the Kid” (1973) del director Sam Peckinpah no deja de entusiasmar desde sus primeras tomas; lejos del enfoque tradicional de acción de los típicos westerns, ésta tiene las peculiaridad de ser una película que vierte tonalidades melancólicas a raudales. Ya desde sus escenas del medio donde se circunscribe hasta las idiosincrasias de los diversos personajes. Incluso los furibundos tiroteos, son escenas más llenas de realista violencia que de poético suceso.
Pat Garrett (James Coburn), se encargará de dar caza a su antiguo socio Billy the Kid (Kris Kristofferson), para lo cual se valdrá de todos los medios posibles para cumplir su cometido a lo largo de páramos, donde el silencio y una casi ausente vegetación son los habituales compañeros.
Mención aparte es la banda sonora, escrita por Bob Dylan, que imprime a las escenas, esa sonoridad propia que tiende a acentuar ese carácter melancólico y escolta de manera apropiada a la película. Si bien Dylan tiene una participación en ella, su personaje no es determinante e incluso me atrevería a decir que su papel no aporta demasiado a la trama de la historia.
Sin duda una de las escenas más hermosas y más emotivas que he visto es ésa en la que un alguacil conocedor que ha sido herido de muerte, pausadamente se retira, dejando a sus espaldas ese violento tiroteo asesino, encaminándose sin lamentos ni quejidos a un cercano lago mientras el sol baña generosamente sus calmadas aguas. Si a ello le agregas una legendaria canción (Knockin’ on Heaven’s Door) el resultado es definitivamente una de las más conmovedoras escenas de todas las películas que he apreciado en mi corta existencia.
Google no es sólo un motor de búsqueda, si no que también nos permite descargar música en formato mp3 sin adicional ayuda.
Si no deseas discografías extensas, si no canciones específicas de un determinado artista, esta es una cómoda opción. Basta con escribir en el navegador la siguiente expresión:
De no ser por las bandas británicas y norteamericanas, en su gran mayoría, el rock contemporáneo hace mucho hubiese claudicado al inefable mercantilismo de fácil consumo masivo. Ahí están las inexplicables estrellas de Disney que perpetran las radios en desmedro de la buena música.
En nuestro país, emisoras como doble nueve, son un oasis en medio de estaciones al servicio de géneros que ya cansan por lo repetitivo de sus melodías. Agrupaciones que lejos de innovar, explotan hasta el cansancio la mágica receta que los hará célebres, en sus raudos minutos de efímera fama.
Por fortuna la web nos permite acceder a radios que no sólo se limitan a pasar añejas canciones de corte clásico, e incluso apuestan por nuevas agrupaciones que perpetúan la vigencia del rock y el pop.
Precisamente gracias a una de esas radios (http://www.absolutextreme.co.uk/), es que descubrí a mediados del año pasado, una agrupación que al volverla a escuchar estos contemporáneos días, parecieran tan frescas y novedosas como si recién estrenaran discográfica producción.
“Kings of leon” es una agrupación estadounidense, formada a inicios del nuevo milenio que a la fecha tiene publicada 4 discos de estudio. No en vano telonean a grandes como U2, Peral Jam o al mismísimo Bob Dylan.
Cuando escuché “Because the times” (2007), reconocí de inmediato lo novedoso de su propuesta; al extremo de escuchar de un tirón tan repentino hallazgo.
Por supuesto su siguiente producción “Only by nigth” (2008), no hizo más que confirmarnos la sugestiva impresión auditiva, convirtiéndonos de inmediato en moderado seguidor de la banda originarios de Nashville.
Integrado por los tres hermanos Followill (aprendan Jonas) y un primo cercano, tienen la característica de ser enérgicos pero no bulliciosos; acompasados pero no exageradamente melosos. La conjugación de guitarras le da esa melodía tan pegadiza, explicación de lo adictivo que puede volverse su música, si lo escuchas con detenimiento y sin anticipado prejuicio.
“Fans”, “On call”, “Be somebody”, “Sex of fire” y por supuesto la fabulosa “Camaro”, sin olvidarnos de la melancólica “Reverly”, son sólo algunas de las canciones que hacen que “Because the times” y “Only by night” sea considerada esencial música de obligatorio acompañamiento, en mis atribulados días.
Disculpas por no poner muestras de sus canciones, en gran parte a que por ahí viene circulando la noticia de que Apdayc, se manifiesta amenazando con recaudar monetaria cobranza por música subida a todo cuanto bloggero se atreva.
0 comentarios:
Publicar un comentario