Travesía a la Luna

Develar los misterios de la Luna fue uno de los anhelados deseos del hombre. Ya sea desde la imaginación del francés Julio Verne en el siglo XIX con la publicación de su majestuoso libro “De la Tierra a la Luna”, en la que describía a los americanos como los elegidos para tan ansiado arribo o quizá a principios del siglo XX, el pionero cinematográfico Georges Mélies adapta la novela en mención en el naciente arte cinematográfico, materializando de manera alguna este vehemente anhelo.

Fueron necesarios los tensos días de la guerra fría, que enfrentaba a los Estados Unidos con los soviéticos, el impulso por una carrera espacial. Alunizar y caminar por su polvorienta superficie fue el botín a reclamar.

Como ya es histórico dato, los americanos, ganan la partida, alunizan el 20 de julio de 1969, con la misión Apolo XI. Las palabras pronunciadas por Armstrong: "Este es un pequeño paso para el hombre; un salto gigantesco para la Humanidad" inmortalizaron el trascendental evento.

Los sucesos que llevaron al hombre a la Luna requirieron de grandes sacrificios, dosis extremas de temeridad y absoluta confianza en la capacidad del Ser Humano por cumplir los objetivos que a principios de la década del 60’s Kennedy se había propuesto "Creo que esta nación debe proponerse la meta, antes de que esta década termine, de que el hombre pise la Luna y vuelva a salvo a la Tierra”.

Por supuesto en nuestros contemporáneos días, esos acontecimientos no tienen nada de extraordinarios, en parte por los logros tecnológicos con los que contamos. No obstante en esos fantásticos días, los sucesos que se suscitaban fueron más que sorprendentes.

Para fortuna nuestra, entender todo ese gran proceso queda resumida en una serie producida por Tom Hanks, “From the Earth to the Moon”, en las que se narra pormenores de la travesía espacial.

La producción cuenta con buenos actores, muchos rostros conocidos, calidad y cuidado en los doce episodios que consta la serie.

HBO la viene emitiendo los viernes al anochecer, en una entrega semanal que ya va por el sexto episodio. Verla y sumergirse por unos instantes en una década mágica facilita adentrarnos por los obstáculos que debieron superar tan emprendedores personajes.

Si para mala pata, no se cuenta con cable, encontré por la caótica web unos enlaces interesantes.

Un agradecimiento a aitopes por la entrega.

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ídolos de barro

Hablar de fútbol peruano, personalmente, es una gran pérdida de tiempo. Jugadores sin pasión y privados de entrega por la patria que los aclama. Dirigentes faltos de carácter, más interesado en ver en la dirigencia, la posibilidad de incrementar ilegalmente sus arcas personales y una liguilla (descentralizado) tan apática y aburrida como un ciclo repetitivo inacabable.

El reciente fracaso de la Sub-20, no es más que una visión fatídica de lo que nos depara el futuro. Un futuro en el que terminar en la cola de los tantos torneos que por ahí pululan, no es novedad y ya no causa vergüenza alguna.

Este reciente torneo hace noticia por dos cosas: una vez más fuimos humillados (no ganamos ni un partido), y el otro, el reciente escándalo de un pelotero que hace notar que la concentración es un patriótico saludo a la bandera. Por supuesto si hay algo que caracteriza y enorgullece a nuestros peloteros es la falta de disciplina.

Hace mucho que no me interesa el fútbol, en parte por pertenecer a esa generación que no recuerda haber visto participación de su selección en un mundial de fútbol. En parte quizá a los ídolos que abundan en nuestro medio: jugadores famosos por sus deslices y escándalos que por sus proezas deportivas. Figuras que militan en el extranjero, que sin embargo vuelven a casa como los hijos pródigos, con la enseñanza bien aprendida de que el talento sólo justifica el astronómico pago y que no refleja en su patria el potencial que la billetera esconde. Dirigentes atornillados eternamente a sus cargos incapaces de dar un paso al costado cuando la coyuntura así lo exige.

Por supuesto es sólo la Sub-20, juventud que promete, promete seguir la senda de los mayores, aspirantes a salir al extranjero y vivir la vida loca que a muchos caracteriza.

No me interesa el fútbol, para nada, no me avergüenza admitirlo; ver un partido requiere ser atado fuertemente a la butaca, cual Ulises en el paso de las sirenas, caso contrario es más productivo hacer cualquier cosa excepto ver 22 tipos faltos de gracia y exigibles resultados tras una pelota.

Cualquier cosa menos fútbol por favor. ¿Pasión de multitudes? a lo mejor.

Por el respeto de esas insufribles multitudes, que felizmente no tendré el honor de pertenecer, nuestro fútbol requiere un cambio radical.

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La isla del misterio

“Lost” estrenó la tan esperada 5ª temporada la semana pasada. Gracias a las facilidades que nos brinda Internet, es imposible no caer en la tentación de regocijarse con los capítulos antes de su estreno oficial en Latinoamérica. (Aguardar a los días de marzo es broma de mal gusto para seguidores acérrimos de la serie.)

Conseguir ver los capítulos que estrenan en la capital del imperio, es asunto trivial; no exige mayor esfuerzo, excepto quizá la paciencia para conseguir, con la calidad que amerita en tanto foros que desborda la web.

Seguidor acérrimo desde su 2º temporada, quedé cautivado con esta serie; considerando las grandes dosis de misterio que entreteje la línea argumental y sus constantes vueltas de tuerca, es fácil explicar el porqué disfruto verla.

Los personajes son humanos, llenos de debilidades y fortalezas, egoístas y solidarios ante situaciones difíciles de entender por lo mágico de un mundo que recién comienzan a desentrañarse. Sus demonios interiores siempre los atormentan, aunando a ello la extrema lucha de supervivencia en una extraña isla, luego de sobrevivir a un terrible accidente aéreo.

Lo que se sabe para esta temporada, es el regreso a la isla, de los losties que lograron salir de ella. Reunir al grupo y convencerlos a retornar no será fácil para Ben, considerando que muchos de ellos lo consideran una persona carente de escrúpulos, cubierto de demasiados secretos.

Es bien conocido que esta será la antepenúltima temporada, los misterios comienzan a esclarecerse, se va entendiendo que es exactamente la isla y que leyes la rigen.

Sawyer, mi personaje favorito sin dudarlo, genera simpatía pese a su aparente frialdad y desinterés en algo que no sea beneficioso para su persona, que sin embargo le permite llegar más lejos con respecto a otros personajes. Sus actitudes a veces difíciles de entender, conllevan una explicación más profunda. A estas alturas, se entiende por que renuncia voluntariamente a la libertan tan deseada por tantos. Esperemos eso si, que de una vez por todas nos enteremos que le susurró al oído a “Pecas”, algo que puede ser posible considerando los tanto enigmas a la que nos tiene acostumbrado.

Definitivamente si lo tuyo es el suspenso, lo inesperado y lo sorprendente, “Lost” es una serie que debieras disfrutar; por supuesto, ponerse al día es lo más sencillo del mundo.

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¿A cual elegir?

“A caballo regalado, no se le mira el diente” dice el conocido refrán, sin embargo lo que si podemos hacer es elegir.

Rapidshare y Megaupload son servicios de almacenamiento y distribución de archivos, son los más populares por encima de similares que brindan el mismo servicio. Ambos ofrecen opciones de usuarios gratuitos y “premium”.

Los servicios gratuitos, que suelen ser frecuentes para el común de los mortales, son alternativas válidas enmarcadas en sus limitaciones comerciales. Y esas condiciones se observan claramente en la descarga de algún archivo almacenado.

Claro que estas limitaciones estimulan a comprar una cuenta Premium, de esta manera se optimiza el servicio de descarga.

He sido un usuario gratuito de Rapidshare por bastante tiempo, la mayoría de archivos que me interesan están almacenados en este servidor. Por causas del azar encontré un archivo que me interesó ni bien lo encontré. Lo malo eran casi 30 links. Aproximadamente 3.0 Gigas. De los servidores ofrecidos escogí Megaupload y me sorprendió gratamente. Pues los descargué en menos tiempo al que lo hubiera hecho con Rapidshare.

Con anterioridad descargué unos archivos empleando links intercambiables (es decir puedes descargar simultáneamente dos links consecutivos entre si, de dos servidores distintos, ahí pude notar que Megaupload descarga dos veces más rápido que Rapidshare, razón más que suficiente para prestarle más atención al servicio de Megaupload.)

De llegar un día a ser usuario Premium escogería Megaupload por las siguientes razones:

1. No hay que esperar tiempo adicional entre descarga y descarga. Rapidshare al iniciar el segundo link, por ejemplo, obliga a esperar un tiempo más que prudencial para iniciar con la siguiente descarga. Cosa que no sucede con Megaupload, debido a que su siguiente descarga es inmediata.

2. La velocidad de Megaupload es más rápida que Rapidshare. Indudablemente.

3. No hay límite de descarga, cosa contraria que ofrece Rapisdhare a sus usuarios Premium (tienen un límite de descarga, 25 Gb cada 5 días.)

4. Lo malo, la mayoría de archivos está disponible en Rapidshare respecto a Megaupload, siendo éste punto determinante en muchas de las descargas.

El post puede sonar a publicidad gratuita a Megaupload, sin embargo la decisión final es enteramente suya. Personalmente en lo posible y cuando es permitido, me inclino por Megaupload.

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